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sábado, 19 de octubre de 2013

Inconformidades justificadas

Las líneas de ejecución del actual gobierno, encabezado por Juan Manuel Santos, a nivel político, económico y social, como el desacato del fallo de la Corte internacional y los lentos e indefinidos procesos de los diálogos de paz con las Farc, han traído consigo fuertes críticas, fruto del descontento por las consecuencias de dichas decisiones.

De este modo, pensamos que la manera de proceder del mandatario, no se incluye exactamente dentro de un margen de error, sino que corresponde a la ineficiencia, causa de la ausencia de carácter y firmeza en la gestión de sus resoluciones. Así mismo, cabe afirmar que el presidente parece reducir el país y los problemas que afronta a una porción del territorio nacional, específicamente, a la capital, Bogotá.


Lo anterior se sustenta en que las acciones del gobierno tienen, en su mayoría, como escenario principal la capital, y los resultados favorables recaen en ella, pero sus consecuencias, que no son las más favorables, se toman el resto del país. En  este punto, es preciso recordar que el centro del país no es su capital y las necesidades prioritarias que piden ser atendidas a gritos, no se van solucionar desde Bogotá.

De igual forma, es necesario que el gobierno gire toda su atención en torno a: la seguridad, la salud y la educación, sectores primordiales para la el bienestar y el progreso de nuestro país. Es momento de replantear las líneas de acción que hoy conducen al gobierno, de manera que propendan por eficaces y prontas soluciones.

Fabiana Ramírez Ávila


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