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miércoles, 25 de septiembre de 2013

La ‘’nueva ola’’ de la música vallenata

Por María Cristina Fierro Rangel

El vallenato es un género musical que se ha ido posicionando en la cúspide de la canción. Gracias  a aquellas personas que le han dedicado alma, vida y corazón  a este género,  han conseguido este reconocimiento para la música representante de la costa Caribe.  El vallenato, por su misma naturaleza, llega a ser ese género interpretativo de sentimientos y situaciones de mucho de los compositores.

Los máximos representantes del vallenato se han ido quedando solo entre historias, recuerdos y memorias de los  apasionados por  esta música  y seguidores de las nuevas voces. Dentro de los juglares, entre compositores e intérpretes del vallenato, tenemos a Rafael Orozco, Poncho Zuleta, Leandro Díaz, Rafael Escalona y Carlos Vives; este último,  se considera el principal incursor del vallenato a las afueras de la costa Caribe y el mundo.


Pero todo en la vida cambia y, lamentablemente, las personas no nacemos para semillas como se dice en la jerga popular; aunque muchos de los juglares de la buena música no se encuentren hoy con nosotros, tenemos la representación de voces nuevas, catalogadas la ‘’ nueva ola’’.

La ‘’ Nueva ola’’ del vallenato, como se le considera hoy día, no es más que el nombre de la canción del maestro Alejo Durán, que utilizó Luifer Cuello para su primer C’d y que tiempo después fue utilizado para bautizar el nuevo movimiento juvenil del vallenato. Este movimiento ha tenido grandes estrellas que aun se mantienen, como lo son: Peter Manjarrés, Silvestre Dangond, Luifer Cuello, Felipe Peláez y el siempre recordado Kaleth Morales.

Si bien estos jóvenes han logrado cautivar a un nuevo público con sus voces y su mayor objetivo es el de mantener la esencia pura de lo que conocemos del vallenato, en ocasiones, exaltan los límites  por sus acciones y actitudes entre ellos mismos, por el afán de ser mejor que el otro, colocando al vallenato en la boca de la opinión publica, donde muchos lo tildan de bueno, mientras otras personas solo expresan que el vallenato de hoy día no es ni rastro de lo que era en los tiempos aquellos.


No hay que perder el rumbo de los objetivos y si la idea es mantener nuestras raíces vallenatas , hay que empezar por mantener la cordura ,viviendo  en la armonía de trabajo,  sin creerse mejor que el otro cantante  y aceptar de manera respetuosa los logros obtenidos por el amigo, teniendo en cuenta qué los une y cómo se comportaban nuestros maestros. 

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